Cada año, 396 millones de toneladas de plástico inundan nuestro planeta, y un tercio de esta marea tóxica acaba en nuestros ecosistemas.(fuente: estudio de WWF). Es urgente limitar el impacto ambiental de la mala gestión de los plásticos.
Las proliferaciones de algas verdes, exacerbadas por el cambio climático y la contaminación, están asfixiando nuestros ecosistemas costeros, contaminando fuentes de agua potable y poniendo en riesgo la salud de millones de personas.
Gracias a una solución innovadora y patentada, damos respuesta a estos dos problemas globales. Nuestra tecnología utiliza macroalgas verdes varadas en las playas, contaminantes, como recurso para la producción de resinas biobasadas, pueden ser reciclables, biodegradables o compostables. Es lo que se denomina Upcycling .
El cultivo de algas absorbe dióxido de carbono de la atmósfera, ayudando a mitigar el cambio climático. Además, la producción de bioplásticos a base de algas suele tener una huella de carbono inferior a la de los plásticos tradicionales. Las macroalgas actúan como potentes sumideros de carbono al absorber dióxido de carbono a un ritmo hasta 20 veces mayor por unidad de superficie que las plantas terrestres.
Las algas pueden utilizarse para producir una variedad de plásticos con diferentes propiedades, lo que los hace adecuados para una amplia gama de aplicaciones.
Las tecnologías de cultivo de algas están avanzando rápidamente, lo que hace posible producir grandes cantidades de algas para la producción de bioplásticos.
Las algas son un recurso renovable que puede cultivarse de forma rápida y eficiente, a diferencia de los combustibles fósiles utilizados para los plásticos tradicionales.
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